Educación Ambiental

Actividades de
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A vueltas con la energía

Juego de simulación y conflicto

¿En qué consiste un juego de simulación?

El juego de simulación puede ser calificado como técnica de trabajo grupal. Habitualmente, cumple un doble objetivo. Por una parte, establecer un mayor nivel de enriquecimiento personal mediante el hábito de trabajo en grupo, y por otra, disponer de un instrumento para el conocimiento y la resolución de conflictos.

Comúnmente, consiste en determinar un tipo de problema y asignarle variables de intervención relacionadas con los diferentes posicionamientos sociales, fácilmente detectables, existentes en el mismo. Esto es expuesto al grupo y éste, a su vez, se divide en varios subgrupos que asumen el rol correspondiente a cada uno de los posicionamientos. De esta forma, es posible discutir y profundizar tanto en el problema como en su resolución, mediante las diferentes posturas existentes. Algunos de los componentes del grupo hacen la labor de observadores y aportan sus consideraciones en el análisis que se realiza tras el juego. Todos los grupos cuentan con un(a) moderador(a) cuya función es favorecer las intervenciones y centrar el diálogo en torno al problema objeto del juego.

Se llama juego de simulación ya que cada grupo simula el posicionamiento de un sector social interviniente y ello sin tener en cuenta si se encuentra a favor o en contra del mismo.

Situación: un edificio de nueva construcción

Un grupo de personas está interesado en construir chalets en las afueras de una gran ciudad, y disponen de parcelas de 2,000 metros cuadrados. El terreno tiene una extensión total de 50,000 metros cuadrados. Dispone de un río, que linda con el terreno, de 40 cm. de profundidad media y 3 metros de ancho (en los periodos estivales). Existen 5 metros de desnivel de comienzo a fin del terreno. Igualmente, en su lado norte, hay una barrera de frondosos robles, y dispone de acceso por carretera a través del este. El terreno está ubicado en una planicie y no ofrece promontorios cercanos, contando además con un manantial abundante de agua potable en el bosque.

Conflicto:

Hay cuatro bloques de personas con diferentes posicionamientos, que pretenden acometer la construcción de distinta forma en lo que respecta al acondicionamiento energético de la zona.

Roles adoptados:

Las propuestas de cada uno de los bloques son las siguientes:

Bloque 1:

Realizar una acometida eléctrica, dotar a las edificaciones de gasóleo para calefacción (independiente para cada usuario), gas para todo el conjunto (con contadores individuales) y hacer un depósito de agua que satisfaga las necesidades de al menos una semana (estimado en 100 metros cúbicos de agua).

Dicen que es lo más barato.

Bloque 2:

Dotar a cada casa de instalaciones de agua caliente sanitaria por medio de colectores solares planos. Instalar una minicentral solar de reflectores y proporcionar 500 W de potencia fotovoltaica independiente a cada casa. Igualmente, aprovechar el caudal del río para montar una central hidroeléctrica que sirva de apoyo a las necesidades energéticas de la urbanización y medir el potencial eólico para establecer uno o más aerogeneradores de apoyo en invierno.

Dicen que es lo más barato.

Bloque 3:

Este grupo de personas conoce ambos postulados anteriores, y se muestra indeciso.

Bloque 4:

Desconocen los postulados y simplemente tienen comprada su parcela. Han hablado con la compañía telefónica para que pongan teléfono fijo por hilo.

Eje de discusión:

Se ha convocado en una reunión a todos los socio/propietarios de parcelas, para decidir acerca del tema y dar comienzo a las obras.


Experimentando con la energía solar

  1. La primera propuesta se centra en observar el aprovechamiento de la energía calorífica del sol y su aplicación en la agricultura. Así, se debe disponer de un tetrabrick, que se secciona por la mitad, y se rellena de tierra para ser utilizado como semillero. La superficie exterior se pinta de negro para captar mejor la energía del sol. A continuación, se cubre con un plástico transparente al que se le practican varios orificios. Con ello se consigue calentar la tierra, favoreciendo el proceso de evaporación y transpiración, al mismo tiempo que se logra dotar al semillero de la suficiente cantidad de agua con una aceleración del proceso de desarrollo de la semilla.

  2. La segunda propuesta consiste en fabricar un mechero solar "de emergencia". Para ello se puede utilizar una naranja, un poco de papel de aluminio y un palillo. Se secciona la naranja por la base, estimando un sexto de la misma, de forma que quede una superficie circular cóncava. Se elimina la pulpa, y la parte interna se forra con el papel de aluminio, colocando el palillo en la parte central. De este modo es posible, orientándolo al sol, centrar todo el reflejo de los rayos solares en un único punto del palillo, y posicionar en el mismo aquello que queramos quemar.

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