Educación Ambiental

Actividades de
Educación Ambiental

Rincones vivos

¿Tenemos que resignarnos a que, poco a poco, nuestro entorno
se vaya convirtiendo en un desierto para la vida?

En los campos, pueblos y ciudades hay pequeños rincones que pueden proporcionar refugio o alimento a la fauna y la flora silvestres. ¿Qué tal si intentamos recuperar alguno de estos sitios para la naturaleza? Los espacios y las ideas pueden ser infinitos. Citaremos sólo unos pocos ejemplos:


Un poco de método

A continuación apuntamos brevemente algunas cuestiones que conviene plantearse desde el principio.

Encontrar el lugar adecuado

El espacio sobre el que se va a intervenir puede condicionar bastante nuestro proyecto, por lo que es conveniente plantearse esta cuestión en las primeras fases del trabajo. Es importante contar con el acuerdo del propietario del lugar. Si contamos con varias posibilidades, podríamos valorar cuestiones como su accesibilidad, su potencial para acoger vida silvestre...

Preparar un proyecto de trabajo

¿Qué vamos a hacer exactamente y cómo lo vamos a hacer? ¿Necesitaremos realizar algún trabajo de mantenimiento? ¿Qué recursos necesitaremos? ¿Cómo vamos a conseguirlos? ¿Cómo vamos a valorar si hemos tenido éxito en el trabajo? ¿Quién se puede encargar de cada cosa? Estas son algunas de las preguntas a las que debemos dar respuesta en esta fase del trabajo. Una buena planificación previa hará más eficaz y sencillo el trabajo de todos.

Aprender algunas técnicas de trabajo necesarias

¿Qué técnicas de trabajo necesitamos dominar para realizar la parte práctica del proyecto? ¿Cómo podemos aprenderlas?


Si todo el mundo está listo...
¡manos a la obra!

Valorar cómo ha ido todo

¿Ha funcionado todo bien? ¿nos hemos quedado satisfechos?

Otros pueden aprender de nuestra experiencia

¿Sería interesante que otros conocieran nuestra experiencia? Si es así, ¿cómo vamos a hacer para que la conozcan?

Nota: Esta actividad de intervención ambiental es conveniente realizarla tras haber analizado qué es la biodiversidad, conocido su valor y el problema de su pérdida; el grupo debe estar motivado para acometer algún tipo de acción positiva en relación con el tema. Este tipo de prácticas pueden adaptarse a un rango de edades y tipos de formación muy amplio. Es importante plantearse objetivos realistas, alcanzables con los recursos del grupo.

A través de esta actividad pueden cubrirse objetivos educativos tales como: la adquisición de habilidades prácticas en tareas de restauración y conservación o el descubrimiento del propio poder para intervenir sobre los problemas de la comunidad.

Un ejemplo concreto:
plantar un seto vivo

Los beneficios de los setos

Si deseamos proponer al grupo la restauración o creación de un seto, es recomendable empezar analizando su valor para crear diversidad biológica. Así se podrá entender el interés del trabajo que se propone realizar.

Los setos se utilizan desde antiguo para separar parcelas de terreno (normalmente tierras que pertenecen a dueños diferentes o que tienen distintos usos).

Los setos retienen el suelo y actúan como una barrera frente al viento. Protegen al ganado del sol excesivo y de las lluvias o vientos fuertes. Son una fuente de alimento, tanto para la vida silvestre, que aprovecha los frutos, semillas y bayas de árboles y arbustos, como para los animales domésticos, que consumen los brotes tiernos de diversos árboles y arbustos.

Pero, además, los setos constituyen un formidable refugio para la naturaleza en zonas que han sido muy transformadas para el uso humano. Los arbustos, muchos de ellos espinosos, que forman los setos, forman un intrincado escondite que acoge a multitud de aves, sapos, lagartijas, pequeños roedores y otros mamíferos. Los setos y pequeños rodales de vegetación densa constituyen la clave para la supervivencia de éstas y muchas otras especies.

Consejos prácticos para plantar un seto

El proceso de creación de un seto no resulta especialmente complicado, sin embargo, pueden resultar de interés algunos consejos específicos:

Elegir un lugar apropiado

Conviene que el lugar no esté sometido a una presión ganadera fuerte. Es especialmente importante evitar que el ganado dañe los plantones en el primer año de vida del seto.

Estudiar otros setos de la zona

Si en la comarca donde vamos a trabajar existen otros lugares con setos, es importante conocerlos bien: estudiar las especies que los forman, qué precauciones se toman para conservarlos...

Elegir las especies que se plantarán

Es recomendable plantar varias especies diferentes. Cada una aportará diferentes oportunidades de refugio y alimento a la vida silvestre. Si seleccionamos especies que se dan de forma natural en la zona (autóctonas) aseguraremos su supervivencia con unos cuidados mínimos. Las especies autóctonas suelen ser también las más adecuadas para favorecer la biodiversidad local.

Conseguir las plantas

Plantas con raíz: Si no contamos con nuestro propio vivero, deberemos conseguir las plantas en viveros comerciales o públicos. Algunos viveros ceden las plantas de la temporada que no han conseguido vender para actividades sin ánimo de lucro.

Estaquillados: Buena parte de los arbustos típicos de los setos se pueden multiplicar mediante "estaquillas" (ver cuadro)

Realizar la plantación

Tratar de hacer la plantación en la estación más apropiada para la región.

Los hoyos para meter las plantas deben ser "generosos".

Si los campos donde se ponen los setos van a ser frecuentados por el ganado es muy conveniente proteger nuestras jóvenes plantas con malla metálica, hasta que crezcan lo suficiente.

Cuidados de mantenimiento

Riegos: En zonas con veranos muy secos y calurosos resulta muy interesante dar algún riego a las plantas en el primer verano.

Reposición de plantas muertas: normalmente, no todas las plantas consiguen enraizar y sobrevivir. Por eso, es habitual "reponer" las plantas muertas un año después.

El estaquillado

Buena parte de los arbustos más típicos de los setos se reproducen bien mediante la técnica del estaquillado. La recogida de estaquillas (ramitas jóvenes) de los árboles y arbustos de hoja caduca se realiza en invierno, una vez las plantas han perdido ya la hoja. Los pasos a seguir son los siguientes:

  1. Localiza una planta vigorosa, sana y que posea una gran cantidad de ramas. Escoge las ramillas que hayan crecido más en el último año.
  2. Corta los tallos con unas tijeras de podar sin producirle desgarros. Procura que las estaquillas tengan entre 15 y 20 cm de longitud.
  3. Para que enraícen mejor, pela la punta inferior de la estaquilla.
  4. Introduce dos terceras partes de la estaquilla en una jardinera con un 50% de arena y un 50% de humus. Asegúrate de que la tierra queda apretada.
  5. Coloca el recipiente en un lugar protegido del sol y de las heladas.
  6. Riega a menudo. Pasados unos meses, cuando las estaquillas han enraizado, se deben transplantar a macetas.
  7. Con el tiempo, conseguiremos una planta con buenas raíces que podremos transplantar al campo.

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